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La hija de la jefa.

La hija de la jefa.

Ya llevaba muchos años en la empresa, y había visto crecera Nerea, la hija de la malvada bruja que tenia como jefa.
La chica habia pasado por una adolescencia dura, pero luego empezó a ser una atractiva chica que iba camino de la madurez ganando confianza en el potencial de su propio cuerpo.
Cuando era niña, sabiendo que era la hija de la jefa, ya había echo sufrir con sus trastadas a más de uno. Ahora de mayor, siendo una joven irresistible, hacia sufrir poniendo cachondos a todos.
Aquel día era de los pocos que tenían que quedarse a trabajar hasta tarde. Habia una visita de clientes importantes y podía ser necesario su trabajo.
Nerea, sin nada que hacer, se pasó por su zona de trabajo, donde ya solo estaba él.

– Hola, creo que nos dejaron solos.

Conociéndola, era mejor no hacerle caso. Aquel día llevaba un vestido ceñido de falda muy corta y seguramente aprovecharía la ocasión para fastidiarse un poco.

– Mi madre esta reunida en su despacho con los clientes, me aburria. Pensé que encontraría alguien con quien hablar un poco.

Se sentó sobre su mesa y cruzando las piernas dejo que él viera lo corta que era la falda y lo cerca que estaba.

– Es una pena hacerse mayor, ya no me hacéis caso, todo es trabajo.

Se levantó y se fue caminado por el pasillo central de la oficina. Él no pudo evitar la tentación de mirarle el culo. Era una joven con un cuerpazo. Ella lo cazo mirándola, y aunque volvió rapidamente la mirada al ordenador, ya había visto como le sonreía y volvía sobre sus pasos.

-Sabes, creo que me quedare un rato contigo. A ver que haces.

Cogio una silla auxiliar y poniéndola del revés, se sento apollado los brazos sobre el respaldo.
El se dio cuenta enseguida que con aquella falda, no era una postura muy cómoda. Desde donde estaba la mesa le tapaba la visión, pero estaba seguro que tendría la falda subida hasta las nalgas y se le verían las bragas. Tubo que luchar por no apartar la vista del ordenador.
Ella comenzo a jugar con las cosas que tenia en la mesa.

– No se que os pasa últimamente, o me miráis raro, o evitas mirarme.

El siguió trabajando, ignorandola.

– Igual es que no soy guapa. ¿tu crees que soy guapa?

Ahora estaba en un compromiso, tenia que responder y hacerlo con cuidado.

– Eres una joven encantadora, Nerea. Lo sabes, pero últimamente tenemos mucho trabajo.

– No me has respondido. Ni me has mirado!

Se resignó, la miró intentando no apartar la vista de sus ojos y le respondió.

– Eres guapa. Lo sabes.

Continuo con su trabajo. Habia conseguido no mirar el escote, ni mirar más abajo, para comprobar si se veía algo o no.

– Gracias por decirme que soy guapa. No se que pasa pero creo que aquí es en el único sitio donde no me lo dicen.

Cogio uno de los papeles que tenia sobre la mesa, y tras mirarlo un segundo, lo lanzó del otro lado, quedando este bajo la mesa.

– Perdón, se me ha caído.-Dijo con una sonrisa maliciosa.

El la ignoro. Dejó el papel donde estaba.

– Mi madre os permite dejar las cosas importantes en el suelo tiradas? Creo que era una factura importante.

– Por favor Nerea, intento concentrarme. Ahora lo cojo.

Sabia que si se agachaba seria víctima de una nueva provocación.

– Ya te has desconcentrado por mi culpa, cógelo ahora.

No tenia nada que hacer. Se agacho recordándose a si mismo que por nada del mundo debía mirar al otro lado de la mesa. Pero cuando estaba abajo inclinado, giro un momento la vista y se encontró con las piernas abiertas de ella, y como regalo un coño depilado entre ellas.

Se levantó precipitadamente sin mirarla, dejo el papel en la mesa y continuo con su trabajo intentando no escuchar la risita de ella.

– No te creas que voy por ahí sin bragas, me las quite para venir a verte.

Estaba perdido. Estaba más jugetona que nunca y a él se le notaba que estaba poniéndose cachondo y se le subían los colores a la cara.

– Puedes decirme que te ha parecido. Se que lo has visto.

El volvió a la técnica de ignorarla. Estos juegos normalmente acababan con alguna bronca de la jefa, o un despido.

– Sabes que aún soy virgen? Normal pensarás, soy muy joven. Pero tengo unas ganas terribles.

Ella vio que él se ponía nervioso y ya no prestaba atención a su trabajo.

– Me he metido de todo en el coño. Incluso ese boli tuyo que tienes en las manos.

Se dio cuenta que lo había engañado cuando bajo la vista a mirar el boli que tenia entre los dedos mientras hacía que escribía algo en el teclado.

– Jajaja- rió ella- así que me estabas escuchando. Era una broma. Ese boli no me lo he metido pero si quieres me lo meto.

Antes de que pudiera reaccionar, ella se lo habia quitado de las manos y comenzaba a realizar unos gestos sospechosos. Empezó a gemir escandalosamente.

– Por favor Nerea para.

– Como quieras.

Le puso en las manos el bolígrafo manchado de flujos de su coño. Él no supo que hacer.

– Ya puedes ver como estoy de cachonda. Si no fueras gay follarias conmigo ahora.

El miro el boli entre sus manos y sintio la humedad entre sus dedos. Era la peor situación vivida nunca. Por un momento imagino follando con ella.

– No se que hacer. Quizás debería comertela. Sabes, nunca he probado el semen. Me dejarias probarlo?

– Si.

No sabia quien había dicho si, pero estaba convencido que él no. O eso quería creer. El caso era que ya la tenia encima y le estaba desabrochado los pantalones.

– Es suave y dura, nunca había tocado una.

Se la acariciaba torpemente, como si fuese algún a****l delicado. Luego fue besandole tanto en la punta como en la base. A el se le puso aun más dura mirando la cara de pícara de Nerea.

– No estaria gracioso que nos pillara así mi madre ahora?

Abría intentado salir de allí, quitársela de encima, pero en ese mismo momento ya tenía la punta dentro de su boca, y no era capaz de razonar correctamente. Excitado, ante la inexperiencia de Nerea, el se masturbaba rapidamente para correrse y llenarle la boca. Así aquello acabaría rápido y no habrían muchos más problemas.

– Se que te he dicho que queria probar el semen, pero tengo muchísimas ganas de probar que se siente al tener una polla dentro.

Él se bajo los pantalones y ayudandola a ponerse en pie, la sentó sobre el apretandole fuertemente el culo. Cogio su polla y la dirigio a la entrada de su coño. Tenia que hacerlo muy rápido y acabar con aquello.

– métela, si métela. Pero con cuidado.

La entrada estaba muy húmeda, pero era estrecha, le costó un poco conseguir entrar.

– Siiiii, la siento.- empezó a gritar ella.

Era imposible follar así. Cada vez que intentaba metersela ella gritaba como una condenada loca. Intento besarla para callarla, pero no se dejaba y reía a la vez que gritaba.
Como en esa posición no podía controlarla, la tumbó en la mesa para taparle la boca.

– Siiii, más adentro, más adentro.- continuaba gritando ella cada vez que dejaba escapar la mano.

Estaba siendo un sexo salvaje, en el que el exprimia toda la velocidad posible para poder correrse rápido.

Justo cuando estaba apunto de inundarla, unos pasos y unas voces se escucharon desde la oficina contigua. Rapidamente saco la polla tiesa y húmeda y se sentó en su sitio indicándole a Nerea que se fuera.
Ella se arregló un poco y se agacho bajo la mesa al lado de él mientras no paraba de reír.

– Te has corrido?- Le pregunto entre risas- porque estoy empapada, tengo la falda mojada.

– No me he corrido. Calla por favor, me van a pillar.

Las voces se habian acercado y se escuchaba a su jefa hablar. En ese sentido madre e hija eran iguales, no paraban de hablar nunca.

– Pues que pena que no te corrieras. Yo me lo he pasado genial. Ufff ha sido buenísimo.

Se fijo que él todabia tenia la polla fuera del pantalón.

– Por eso no quieres que me oigan, no te cabe en el pantalon- no paraba de reírse mientras intentaba cogersela- mejor, así cuando se vallan podrás continuar follandome.

No había manera de que se callara, y el seguía con la polla pidiendo ser exprimida. Quería follarsela, lo habia puesto a mil.
Ahora las voces estaban solo a unos metros y podía verse algunas sombras. Nerea habia decidido esconderse mejor, pero al mismo tiempo seguía jugando con su polla.

– Que pasada. Como la tienes! – Le masturbaba lentamente jugando con ella.- esta super pringosa. ¿Todo esto es mio? Si que me he puesto cachonda.

El intentava no moverse. Desde donde estaba podía ver ya a uno de los clientes. Por suerte si se mantenía encogido y Nerea no se movía, no los verían.
Pero era difícil, ella había decidido volver a comersela.

– Así es como debe saber mi coño.- Dijo mientras succionaba la punta.- Ya podrías comérmelo, me gustaría.

Él se lo comería, se lo follaria, o lo que hiciera falta. Pero en ese momento no podía moverse. Ella continuo jugando con la punta y a él empezó a entrarle la prisa. Estaba apunto de correrse, y no iba a ser un orgasmo simple.

– Para Nerea voy a correrme.
– De verdad? A ver?

Continuo chupando la punta y él tubo que hacer grandes esfuerzos por contenerse. El orgasmo iba a ser intenso y necesito de todas sus fuerzas para mantenerse en el sitio en la misma postura.
Las visitas habían pasado de largo, pero aun estaban cerca, no podía dejarse llevar. Para complicar las cosas vio como su jefa volvía sobre sus pasos en un par de ocasiones y miraba en su dirección. No pudo contenerse mas, el semen comenzo a salirse en grandes cantidades y el se mordio los labios para no soltar ni un suspiro.
Solo volvió a respirar cuando vio que se habían alejado definitivamente. Se retiro y miro satisfecho a Nerea, que bajo la mesa aun jugaba y comia una polla llena de semen.

– Que guarrada. No sabia que esto podía ponerse tan asqueroso.

Retiro su mano y la levanto para enseñarle como la tenia de manchada. Entre los dedos, hilos pringoso se extendían de uno a otro.

– Pero no está tan mal. No sabe mal del todo. -Se agacho y volvio a realizarse una nueva chupada.- creo que te ha gustado.

– Sabes Nerea, me ha gustado muchísimo. Y ahora que se como hacer que no hables tanto, si me dejas puedo hacer que aún te lo pases mejor.

La cogio, la subio a la mesa, y sin importarle que pudiera pasar, le abrió las piernas y le enseñó que el tambien sabia comerlo.

Bunlar da hoşunuza gidebilir...

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