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La última paciente

La última paciente
Ha sido un largo día en la clínica, acabo mi turno y vuelvo a casa en coche. La última paciente me había dejado realmente excitado. Venía vestida con una mini falda no demasiado corta y una blusa que trasparentaba sus pechos, por supuesto sin sujetador. Podía ver perfectamente sus pezones. No podía dejar de recordar su historia:
– “ Venía a pedir la píldora del día después y a que me mandara una cremita o algo para el ano”
Las preguntas eran obligadas por mi parte:
– “¿ha tenido usted alguna relación sexual de riesgo? ¿cuánto tiempo hace de dicha relación?”
– “ La relación tuvo lugar hace unas dos o tres horas. Verá usted, es que he tenido relaciones con mi novio y su amigo, un trío sabe usted”
– “Entiendo, ¿y no han usado preservativo?”
– “No, no hemos usado condones, además me han penetrado los dos al mismo tiempo, uno por un lado y otro por otro, sabe usted, y de ahí que necesite también algo para el culito, que lo tengo con un poco de m*****ias”
– “Ya veo, necesito ver como lo tiene antes de recetarle algo, por favor póngase detrás del biombo y bájese la falda y la ropa interior”
La chica se levantó, con ese cuerpazo y se fue detrás del biombo, yo me levanté después de ella; para darle tiempo, cogí un par de guantes, lubricante y me dirigí a explorarla.
Cuando di la vuelta al biombo para explorarla la chica estaba de espaldas y desnuda de cintura para abajo. Tenía un culito perfecto. Me estaba excitando por segundos.
– Apóyese en la camilla y abra un poco las piernas.
La chica estaba con el culito en pompa y las piernas abiertas, tenía una perfecta visión de su culito y de su coñito. Lo tenía completamente depilado. No me podía contener y notaba como mi miembro estaba cada vez más duro. Me puse los guantes, cogí un poco de lubricante y empecé a explorarla.
– Le voy a introducir un dedo en el ano para comprobar que no hay lesión interna, si nota m*****ias me lo dice. – dije yo –
– De acuerdo doctor.
Y la chica se puso más en pompa aun, abriendo y mostrándome más y más su culito y su coñito.
Introduje un dedo y empecé a explorarla, normalmente lo suelo hacer mucho más rápido para personas mayores, pero esta vez tenía ganas de recrearme y palpé bien por toda la pared anal. Estaba totalmente excitado, tenía el miembro totalmente duro debajo de mis pantalones y debajo de la bata, gracias a la cual se me disimulaba la erección.
Mientras tenía el dedo en el culito de la chica, le comentaba para que no se extrañase de que tardaba tanto:
– Tiene usted el orificio algo dilatado. ¿Es la primera vez que la penetran analmente?
– No doctor, mi novio me suele follar por el culito, digo me suele penetrar analmente, pero nunca me habían metido una tan gorda como la del amigo de mi novio.
– Es importante estar bien lubricado para practicar el sexo anal, para evitar m*****ias posteriores.
– Si estaba lubricada doctor, mi novio le hizo una mamada a su amigo justo antes de penetrarme, lo que pasa es que era realmente gorda, además ¿puede influir que mientras me penetraba mi novio ya estaba en mi chochito?
– Pues la verdad es que no sé, nunca se me ha presentado el caso, jeje!!
Cuando la estaban penetrando los dos a la vez, ¿notaba m*****ias?
– No doctor, yo estaba totalmente excitada y lubricada, de hecho me encantó sentir los dos miembros dentro de mí a la vez.
Mientras hablábamos yo no paraba de explorarle el ano, ha sido la exploración más larga que jamás he hecho… Yo no quería propasar los límites, aunque estaba que me iba a reventar el pantalón. Así que me inventé una excusa:
– Le estoy poniendo una crema y hay aplicársela y extendérsela en forma de masaje en la parte interna, por eso estamos tardando un poquito, si notas m*****ias me lo dices, ¿ok?.
– No se preocupe doctor haga lo que tenga que hacer, que no tengo prisas.
– Volviendo a lo de antes, ¿la eyaculación fue dentro de la vagina? ¿ o simplemente quiere la píldora por si acaso?
– Si doctor, si fue dentro. Mientras me estaban penetrando los dos mi novio se corrió dentro de mi vagina, no le dio tiempo a sacarla. Luego mi novio y yo nos pusimos a cuatro patas y el chico nos empezó a penetrar a los dos por turnos hasta que acabó corriéndose entre los dos culitos.
– Ya entiendo, así que su novio es …
– Sí, es bisexual, me pone a mil ver como se lo hacen y con la misma… bueno el mismo pene me lo hacen a mi después.
Yo con mi dedo y la supuesta crema, que no era otra cosa que vaselina, entraba y salía de su culito y cuando lo metía recorría toda la pared interior. Podía sentir el calor dentro del guante y también empecé a notar como su coñito se hinchaba y empezaba a mojarse gracias a mi masaje anal y a su historia.
– Ya estamos acabando, de acuerdo.
Estaba totalmente excitado, pero no podía alargarlo más, aunque me hubiera gustado meterle otra cosa. Le saque el dedo del culo y le indiqué que ya podía vestirse.
– Por lo que veo usted y su novio son muy liberales, ¿no? No todas las parejas hacen eso eso, jeje!!
– Atrevidos no doctor, somos muy morbosos. – decía mientras se subía las braguitas y la falda –
– Está bien, en la vida hay que disfrutar de todas las experiencias. Pase por aquí que le doy las recetas.
La chica se compuso la ropa y se sentó esperando mientras yo escribía las recetas.
– Bien, esta es la de la píldora y esta es una cremita que se tiene que poner tres veces al día. ¿De acuerdo? ¿Quería algo más?
– No doctor, muchas gracias. Perdone por haberle retrasado, solo quería decirle que me voy mucho más aliviada gracias a su masaje, me ha encantado, jejeje!!!!
– Nada mujer, ha sido un placer. Hasta otra.
– Adiós doctor.

Me bajé del coche y entré en casa totalmente excitado, no podía dejar de pensar en su culito y en como se la follaban su novio y el amigo de la polla gorda.
Entré en mi habitación, cogí el lubricante y empecé a desnudarme. Mi armario tiene un espejo enorme, donde me gusta regodearme mientras tengo sexo. Ahora estaba solo, necesitaba hacerme el amor, follarme a mi mismo, sentir mi miembro en su culo.
Me quité la camisa lentamente mientras me miraba al espejo. Con una mano me desabrochaba la camisa mientras con la otra me empecé a pellizcar los pezones y a acariciarme mi pecho lleno de pelo.

Acabé de desabrocharme y me quité la camisa, quedando mi torso desnudo. Con las dos manos me puse a acariciarme todo el cuerpo, empezando desde mi vientre, plano y castigado por el ejercicio físico. Fui subiendo mis dos manos lentamente, sintiendo cada cm de mi piel, subiendo lentamente hasta mis pectorales y mis pezones, me entretuve un poco acariciándolos mientras me miraba al espejo con cara de vicio. Estaba muy excitado, mi respiración aumentaba por momentos.

Seguí subiendo mis manos hasta mi cuello e instintivamente el dedo que le había metido por el culito a la chica se me fue a la boca.
Empecé a lamérmelo buscando el sabor de ese culito que había penetrado. Me imaginaba metiendo la lengua en ese culito, comiéndoselo, dilatándoselo para luego follármelo con mi gran miembro.

Me desabroché los pantalones y me los baje junto con los boxers que llevaba. Me senté en la cama y levantando el pie mientras lo flexionaba, poniéndolo totalmente recto con la pierna, me quité un calcetín, luego el otro. Ahora si estaba totalmente desnudo para ella, para mí. Así sentado en la cama, me cogí mi miembro con una mano y descubrí mi glande. Estaba totalmente hinchado y rojo.
Me miré en el espejo, me encanta verme desnudo, totalmente erecto, totalmente excitado. Cuando me miro en el espejo, me siento como si estuviera actuando para alguien, e intento siempre hacer mi mejor papel, tanto para chicas como para chicos. Me gusta hacer movimientos lentos. Bajé mi mano lentamente por mi miembro de 21 cm, con el glande descubierto, rojo, hinchado. Agarro fuertemente la base de mi pollón y subo y bajo mi mano, lento pero fuertemente. Estoy así unos segundos, mirándome en el espejo y entonces me tumbo en la cama.

Estoy totalmente excitado, tumbado boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas. Mi mano deja de subir y bajar por mi pollón y se queda abajo, acariciando mis huevos, los noto duros y pegados a la base de mi miembro. Me los agarro fuertemente con toda la mano mientras con mi pulgar sujeto la base de mi pollón. Con mi otra mano no paro de acariciar mi pecho, mi cuello, mi boca… No puede dejar de imaginármela. Totalmente desnuda como yo, acariciándose sus tetazas… tocándose su coño mientras me mira al otro lado del espejo. No paro de imaginar como se los follaba el amigo, a ella y a su novio.

Me meto de nuevo el dedito que la penetró en la boca, y empiezo a chuparlo con ansias. Mi respiración se acelera por momentos. Paro de tocarme los huevos y cojo más lubricante con esa mano. Subo una de mis piernas con el pie totalmente flexionado, y empiezo a lubricarme por debajo de los huevos, recorriendo lentamente todo el perineo hasta llegar a mi orificio. Juego con él un poco, siento como se contrae al tocarlo, lo siento palpitar. Estoy totalmente excitado, la imagen de la chica y su novio follados por la misma polla no se me va de la cabeza. Mi culito está totalmente abierto y lubricado, por lo que el dedito se me cuela casi sin querer. Lo meto un poco más profundo y empiezo a moverlo por dentro, recorriendo todo mi interior. Estoy excitadísimo. Me pongo de lado con mi culito en pompa y una pierna un poco más levantada. Lo tengo totalmente abierto y mi pollón está totalmente hinchado y ardiente. No puedo parar de pensar en ellos, no puedo y sigo masturbándome. Una de mis manos está en mi culito y empiezo a entrar y salir rápidamente de él. Empiezo a follármelo cada vez más rápido con mi mano. Mi otra mano está ahora en mi pollón. Lo tengo agarrado por la base mientras me follo mi culito. Lo noto palpitar, lo noto a punto de explotar. Me miro al espejo, me siento como un actor porno, actuando para ella, masturbándome para ellos, porque no dejo de pensar en ellos.

Estoy a mil. Mi espalda se empieza a arquear y empiezo a notar una oleada de placer que me viene desde atrás. Empiezo a notar como mi culito empieza a contraerse solo y yo no dejo de estimularlo. Estoy a mil, mi respiración se corta y empiezo a jadear, a gritar. No paro de follarme, no puedo parar, es solo placer, solo placer.

Me levanto y me pongo de cara al espejo. Pongo un pie en la mesita de noche y con una mano me la vuelvo a llevar a mi culito y con la otra agarro fuertemente mi miembro. Ahora simplemente me meto un dedito, quiero tenerlo metido mientras me froto la polla.
Agarro fuertemente la base, mi glande esta totalmente empapado de agüilla, me miro al espejo y empiezo a subir y bajar mi mano por mi pollón. Primero muy lentamente pero agarrándolo muy fuerte para después continuar más y más rápido. Sin parar. Mi respiración y mi corazón están a mil. No paro, no paro, no puedo parar, siento de nuevo mi culito contraerse, pero esta vez lo que hago es penetrarme más profundo, quiero encontrar mi punto G. No paro con la otra mano, mis huevos están a punto de explotar, y mi pene empieza a contraerse, mientras no paro de subir y bajar por él.
Aquí está, el punto de no retorno. Siento como una oleada de placer me inunda desde el culito hacia la punta de mi glande. Puedo sentir como las contracciones hacen que el placer suba por toda mi espalda hasta notarla en mi nuca. Entonces paro y agarro fuertemente mi pollón por la base, tirando hacia atrás para que empiecen a brotar unos borbotones de semen en dirección al espejo, donde está ella mirándome. Gimo y gimo, y grito y grito. Empiezo de nuevo a subir y bajar por mi pollón hasta que saco la última gota de mi semen y entonces y solo entonces, caigo hacia atrás en la cama, sintiendo aun los espasmos de mi orgasmo y recordando como había tratado a mi última paciente del día.

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