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Paty, la doctora con “perrito” (Parte 1)

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Paty, la doctora con “perrito” (Parte 1)
Después de mi última amiga sexual a la que recordaba con cariño (ver “Lidia, caras vemos secretos no sabemos”), conocí a Paty unos dos años después, ya en el que fue mi primer empleo como ingeniero en una empresa de inyección de plásticos, ella era una doctora de un grupo de médicos que entre otros servicios ofrecían el de consultorio con enfermera de planta y que era el que la empresa les tenía contratado, ella iba de tanto en tanto a supervisar el consultorio, varias veces nos cruzamos en los pasillos e intercambiamos miradas pero no mas.

Tiempo después comencé a verla mas seguido en la empresa, pero sin que entabláramos comunicación, aunque seguimos intercambiando miradas que poco a poco se fueron haciendo vidriosas, el hecho es que un día la comida que se ofrecía en el comedor de la empresa hizo estragos en mí, así que fui al consultorio y estaba ella, después me enteré que tenían algunas semanas sin enfermera de tiempo completo así que entre Paty y otros médicos iban a cubrir tiempos cuando no había enfermera, espere un poco y al abrir se me quedó viendo un poco sorprendida al principio pero después la cambio por esa mirada vidriosa propia del deseo sexual, y ahí me sorprendí yo, me pasó al consultorio y ya adoptó una actitud profesional.

La doctora era una morena guapa de 29 años (yo tenía 23), mas o menos de 1.60 mts., de grandes ojos negros, cabello largo y ondulado a media espalda muy negro, casi siempre vestía ropa casual a formal siempre holgada, se adivinaba que era delgada pero no mas, cuando usaba falda (muy pocas veces) lo hacía debajo de la rodilla o incluso mas abajo, nunca escote ni transparencias y siempre por encima de la ropa, su bata blanca. Paty tenía una sensualidad discreta que no se correspondía al fuego interno que tiempo después experimentaría de primera mano y que varias veces exigiría de mi toda la condición física que me fuera posible, adicionalmente a ese fuego, con ella conocí por primera vez, otros aspectos de la sexualidad femenina que iré narrando, ya fuera de lo sexual, era tranquila y seria pero agradable y amable.

Ya en el escritorio y con esa actitud profesional procedió a preguntarme por lo que tenía, le comente de dolor estomacal y me pidió que me recostara en la camilla, procedió a auscultarme provocando algo de dolor, el caso es que me pidió que me abriera la camisa para que no se le resbalaran los dedos y de esa manera ver si así me provocaba menos m*****ias, procedí a desabotonar la camisa y a descubrirme, percibí algo de agrado en su mirada al ver mi abdomen atlético y procedió a tocarme y presionar en diversas partes de la región abdominal, me dijo que me aflojaría el cinturón y desabrocharía el pantalón (no bajó el cierre) para tocar en el vientre, le dije que sí, que no había problema y me revisó, la cosa es que en un momento dado eso paso de revisión médica a masaje abdominal y de no ser por mi sorpresa e incredulidad creo que me habría provocado una erección, pero de repente dijo que me cubriera y que pasara a la silla, me dio una receta y me dijo que regresara en dos días a ver cómo seguía, se levantó y me abrió la puerta y nada mas faltó que me diera una patada en el culo al salir.

A los dos días yo estaba mas que bien pero con el pene a media erección y con la curiosidad de ver que podía pasar fui a verla, me recibió muy profesional y precedió a las preguntas de rutina y en un momento dado me preguntó por el dolor de estómago, le dije que ya bien que todavía había movimientos internos pero no mas, (lo invente, ya no tenía nada) y que me dice “ok, quédate en la silla, desabotonate la camisa y el pantalón y te reviso”, así lo hice pero esta vez me abrí por completo tanto la camisa como el pantalón dejando que se viera la trusa mas pequeña que tenía y que ese día había escogido deliberadamente, la doctora se frotó las palmas de las manos, aparentemente las tenía frías y procedió a “revisarme” y se dio gusto pasando la mano derecha por toda la región abdominal y el vientre, por momentos yo cerraba los ojos, la sensación era entre excitación y relajación, pero al final mas excitación porque se me empezó a parar y creo que lo noto por lo que dejo de tocarme y me dijo “ya estas bien, acábate la medicina y te veo en una semana para ver como vas”.

Días después regrese al consultorio pero nuevamente me había vuelto a hacer daño la comida, me paso a la camilla y a repetir el procedimiento de días antes, me repitió la dosis de “revisión” (caricias y leves presiones) que duraron como 5 minutos, aunque esta vez como tenía algo de diarrea me resulto mas relajante que excitante, pero solo un poco, yo tenía los ojos cerrados pero por momentos los abría un poco y le veía la cara de gusto contenido.

[Tiempo después, estando en la cama platicando después de coger, me confesó que en esas consultas me hubiera querido bajar los pantalones y montarse, que le costó trabajo mostrarse profesional, a lo que yo le dije “pues profesional, profesional, lo que se dice profesional… pues no mucho por la ‘revisión’ que me hacías y la mirada de deseo que tenías” y ella agregó “pues sí porque tenía años sin tener sexo y por alguna razón tu ya te me antojabas desde tiempo atrás, y pues te ví la panza, te la sobé y se me alboroto la hormona, esas veces que ibas, en la noche, ya en mi casa, me tuve que masturbar de lo caliente que estaba” y continuó “pero tu tampoco te hagas el santito que bien que note como te gusto en ambas ocasiones, noté como se te levantó el día que estabas en la silla”, “no, pues eso sí” conteste].

Regresando a la consulta, terminó de “auscultarme”, me mandó un tratamiento y me despachó igual que la consulta anterior, seguí yendo a verla para ver lo del tratamiento porque después volví a enfermarme y de plano termine por llevar comida de mi casa, me mando otro tratamiento pero ya no me “revisaba”, la relación era cordial y amistosa aunque ella ya se portaba algo esquiva por lo que yo ya iba dejando de pensar en coger con ella, (después me dijo que se portó así porque sus ganas de coger conmigo iban en aumento pero quería mostrarse profesional, me decía: “cómo en el trabajo voy a tener sexo”).

Pasaron las semanas y ella dejó de ir tan seguido, pero una tarde al medio día nos encontramos y me dijo que fuera a verla ya para salir de la jornada del día para que viera cómo iba, así lo hice y me empezó a hacer las preguntas de rutina,
pero me preguntó algo que no me había dicho anteriormente: “¿cómo van tus eyaculaciones?”
un poco sorprendido le dije que bien,
“¿no tienen un color diferente?”, me pregunto con actitud profesional,
y yo “no, creo que no, ¿qué color podría tener?,
a lo que ella agrego “ligeramente rosado, a veces se rompen algunos vasitos sanguineos y se ven algunas líneas rosadas o de plano el semen se ve rosado”
y yo “no para nada, ¿por qué ocurre eso?”,
ella “pueden ser varias causas, a tu edad ocurre por tener mucho sexo o masturbarse mucho”,
y yo “ah nooo, no tengo sexo muy seguido”,
y ella “en una sesión se sexo fuerte y de varias eyaculaciones puede ocurrir la rotura de vasos que te digo”, y rápido agregó ¿te masturbas mucho?, manteniendo su actitud profesional,
para entonces yo ya estaba algo excitado, pero mas sorprendido, y yo creo que ante mi cara de sorpresa agregó “es normal que a tu edad te masturbes”
y yo “no me masturbo mucho”, y rápido le pregunté “¿entonces a mi edad (23) tu te masturbabas?”, ahí me toco desarmarla, aunque mantuvo la calma, era evidente que no se la esperaba y respondió “no tenía que hacerlo, en esa época tenía vida sexual activa”, yo solo asentí con la cabeza,
Hubo un pequeño silencio y agregó “pero tiempo después que ya no tenía pareja, si lo hacía de tanto en tanto, es normal como te digo”
… “y todavía te masturbas”, le pregunté, y solo respondió “de vez en cuando, es normal”,
Para entonces yo creo que ya mi expresión era de deseo porque la de Paty también ya era diferente, ya no tenía la actitud profesional de unos momentos antes, aunque trataba de mantenerla, el tono de voz también le (nos) había cambiado..
Luego me dijo: “ok, continuamos, ¿cada cuando tienes relaciones sexuales?”
yo: “mmm, cada mes o dos meses” (mentira, ya llevaba como seis meses de nada de nada),
ella: “ok, no es muy seguido, ¿cuándo fué tu última relación y cuantas eyaculaciones tienes normalmente en esos eventos?”
yo: “hace mes y medio y dos o tres”,
a lo que ella agregó “¿cuál es el máximo de eyaculaciones que has tenido en un evento de relación sexual? (o algo así no recuerdo exactamente, pero la pregunta fue “técnica”)
yo: “cuatro”, “ok, es un buen número” agregó
y ya bien caliente le pregunté: “¿y tú, cuál es el máximo de orgasmos has tenido en un evento?
y ella con calma (aparente), “no sé, cuatro o cinco” no recuerdo
[para nada, tiempo después comprobé que Paty por lo menos llegaba a 3 (y eso cuando no teníamos mucho tiempo) pero normalmente tenía de 4 a 6, y en algunos de nuestros encuentros mas intensos, ella decía que perdía la cuenta en el 7mo. u 8vo., pero que en esas ocasiones se venía unas 10 veces, unos mas intensos que otros]

Continuando con la “consulta”, le pregunté “¿y cada cuando tienes relaciones sexuales?”
Ella con calma (aparente) “no muy seguido” (como ya se mencionó, para ese entonces tenía años sin tener sexo)
y yo ya bien caliente “¿te gustaría salir un día y que lo hiciéramos?” (de plano yo ya no pensaba con la cabeza de arriba),
Para mi sorpresa me dijo que sí y que le hablara días después y me dijo que ya se tenía que ir, que tenía que terminar unas cosas, que la disculpara.

[Tiempo después me dijo que de tanto en tanto había días que andaba bien caliente, y que ese fue uno de esos y que cuando me vio se le alboroto mas la hormona y que por eso me dijo que fuera a verla y ya en el consultorio en un momento dado estaba tan caliente que por eso me despacho y que si no hacía eso pudimos haber terminado cogiendo en el consultorio, cosa que nunca pasó, que ya en su casa, en la noche, se masturbo]

El jueves siguiente le marque para ponernos de acuerdo y amablemente me mandó a volar en lo de ir a coger pero no en lo de ir a tomar un café, le dije que estaba bien. Me sentí perro el siguiente día debido a su rechazo y el sábado pensé en no ir, pero al final, tarde pero fui.

Llegue por ella y mientras pasaba por el frente de su casa, vio mi coche y salió a buscarme, me di cuenta que me había pasado, puse reversa y regrese, la ví en la acera con un overol negro y estaba muy diferente a como vestía en el trabajo, el overol se ajustaba un tanto a su cadera y aunque estaba nublado y hacía un poco de aire frío se había dejado desabotonado el frente para que se viera un poco el escote, llevaba el pelo suelto, no recogido como normalmente lo hacía en el trabajo, sensualidad aumentada.

Fuimos a un café y platicamos de varias cosas, hasta que ella retomo el tema de porque no quiso ir a coger, yo le dije que no hacía falta que lo entendía, no recuerdo bien que me dijo pero se resume en que no le parecía correcto que en la primera salida ya fuéramos a eso, yo le dije que estaba bien que me disculpara, pero me dijo que si le daban ganas pero que tal vez mas adelante, seguimos platicando animadamente y en un momento dado se me ocurrió proponerle ir al coche y estacionarnos atrás del parque Juárez (de la cd. de Puebla) y que si quería que nos diéramos unos besos, (nuevamente no pensaba con la cabeza de arriba) pero aceptó tan gustosa que se levantó de su silla y me planto un beso en la boca, tuve una erección tan rápida e instantánea que hasta me lastime el pene con los pliegues de los pantalones que me quedaban ajustados, yo permanecí sentado durante el beso, pagamos la cuenta y nos apresuramos al coche porque empezaba a llover, estacione el coche donde había dicho y empezamos a besarnos, no le toque nada mas allá de los brazos, solo besos y entre beso y beso platicábamos de una u otra cosa, todo iba tranquilo de mi parte y de repente que me dice, “¿sabes una cosa…?, “¿qué?” le dije, “quiero estar contigo” me contestó, de momento me quede con cara de “¿queeé?, y se puso seria, lógicamente no quería repetirlo, entendí y solo dije “ok, ok”, arranque el coche y nos fuimos al primer motel que me acordé, que estaba mucho mas lejos que otro que quedaba mas cerca, (la calentura no me dejaba pensar) en el camino iba buscando una farmacia para comprar unos condones, me dijo que no, que había terminado de menstruar hacía unos días, (como a varias mujeres con las que he estado no le gustaba hacerlo con condón), además, como me dijo después, le gustaba sentir la eyaculación dentro de la vagina, pocas veces lo hicimos con condón debido al riesgo de embarazo, de otras cosas no había problema porque ella ya había revisado mis análisis e historial médico y que los dos estábamos perfectamente sanos. (continuará)…

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